Desmintiendo mitos: La chica Hulk

Este artículo está enfocado a las chicas principalmente debido a que trataremos de una forma clara y sencilla el gran mito de “La chica Hulk” también conocido por la expresión de muchas chicas y monitores como “si una chica coge mucho peso se pone muy grande”. Ya os aventuro que es falso y me gustaría que con esto acabásemos de desmentirlo.

Para dejar claro el tema primero hablaremos sobre cómo son las hormonas sexuales y cuáles son las reguladoras del crecimiento muscular. Después compararemos los niveles hormonales de hombres y mujeres y extraeremos la conclusión final.

LAS HORMONAS SEXUALES

Estas hormonas pertenecen al grupo de las hormonas esteroideas, estas son generadas a partir del colesterol, es decir, son de naturaleza lipídica como los ácidos grasos. Las homonas esteroideas se agrupan en glucocorticoides, mineralocorticoides, y las hormonas sexuales que son las que nos importan. Dentro de estas últimas están los andrógenos, estrógenos y progestinas pero en este artículo nos centraremos en una hormona andrógena llamada testosterona, clave para entender los procesos de hipertrofia y a su vez de la masa libre de grasa.

Los niveles de testosterona fluctúan en función de la edad del individuo y del sexo, en varones es muy superior al de mujeres, en torno a unas 7 u 8 veces superior en plasma sanguíneo, dado que la producción en varones es unas 20 veces más alta que en mujeres, no obstante la testosterona libre solo representa el 1-2% de la total del cuerpo. Los niveles de testosterona decrecen con el paso de los años siendo solo de un 60% del total entre los 40 y 60 años y de un 20%, pasados los 60 años (Justin M., 2013; Kramer W.J., 1998).

A grandes rasgos, la hormona sexual que más presencia tiene en el hombre es la testosterona (generadas en las gónadas masculinas o testículos) y en la mujeres los estrogrenos (generados en las gónadas femeninas y en muchos otros tejidos a través de la aromatización de estrógenos) y la progesterona (generados en las gónadas femeninas y en los hombres en la corteza adrenal) (Floter A., 2005). Estas hormonas tienen efectos sinérgicos y antagónicos dentro de cada individuo como ya dijimos en el post anterior. Tienen una función específica ya no solo en el crecimiento muscular, sino específicamente en el desarrollo de caracteres sexuales y en la maduración de espermatozoides y óvulos (Florini J., 1970). La única diferencia entre estas hormonas va en función de nuestro sexo y responde a la cantidad de la misma en el cuerpo (Hakkinen K., 1995).

El proceso de aromatización antes citado se refiere a la conversión en muchas partes distintas del cuerpo, pero sobretodo en el cerebro, de los andrógenos en estrógenos, es decir, la testosterona se convierte en estradiol. Este es el principal problema al que se enfrentan los deportistas que utilizan anabolizantes, debido a que el cuerpo transforma el exceso de andrógenos en estrógenos, provocando diferentes problemas como por ejemplo la ginecomastia (Kvorning T., 2007).

LA TESTOSTERONA

La testosterona aumenta el tamaño y la fuerza del músculo esquelético. (Yong W., 2010). Esta premisa nos da una idea de la importancia de esta hormona en los entrenamientos con cargas y en concreto en los deportes de fuerza. La testosterona y sus derivados son responsables del crecimiento de la masa muscular y de los huesos entre otras muchas funciones fisiológicas.

En el estudio que usaremos para ilustrar esto se sometió a los candidatos (8 hombres y 7 mujeres) a un entrenamiento con cargas que fue de 6 series de 10 repeticiones de sentadillas pesadas. Se recogieron muestras en hombres y mujeres tanto de sangre como de tejido muscular mediante biopsias para comprobar el aumento de la concentración de testosterona en sangre y el número de receptores membranosos para esta hormona y para glucocorticoides que proliferaron en las células musculares. Los análisis de sangre se hicieron antes del ejercicio y 5, 15, 30 y 70 minutos después del entrenamiento, además se realizaron biopsias de tejido muscular antes del entrenamiento con cargas, 10 y 70 minutos después. El resultado fue una diferencia sustancial en los efectos del ejercicio entre hombres y mujeres y al mismo tiempo, dentro de cada género, en función del tiempo.

La testosterona libre en sangre aumento en ambos sexos respecto al valor inicial pero solo en los hombres aumento de manera significativa la testosterona presente en las células (p≤ 0.05), en las mujeres se mantuvo estable y el aumento apenas se notó. En los hombres el pico más alto de testosterona se dio a los 15 min después de acabar el ejercicio y descendió entre los 30 y 70 minutos. En las mujeres el incremento de la testosterona no fue significativo aunque si se observo un ligero incremento respecto al valor inicial a los 5 min y se mantuvo el nivel hasta los 30 minutos.

figura 1

Figura 1:  niveles de testosterona en sangre de hombres y mujeres en diferentes momentos del estudio. Los nivel de testosterona en hombres son inicialmente mucho más altos que en mujeres y el incremento durante el ejercicio es muy notable en hombres.

figura 2

Figura 2: niveles de receptores de testosterona en tejido muscular de hombres y mujeres analizados a partir de biopsia muscular antes, a los 10 minutos y a los 70 minutos después del ejercicio.

Los receptores de andrógenos aumentaron significativamente en hombres pero no en mujeres cuyo aumento no fue significativo. Los valores aumentaron después del ejercicio y se mantuvieron en los 10 primero minutos (Figura 1). Los receptores de testosterona celulares se redujeron en los hombres a los 70 minutos de la actividad física y a los 10 minutos en las mujeres (Figura 2). Estos receptores recordemos que son los encargados de dar la señal a la célula para que comience la síntesis de nuevas células y por consiguiente la hipertrofia muscular.

figura 3

Figura 3: cantidad de receptores para glucocorticoides en hombre y mujeres analizados mediante biopsias antes, a los 10 minutos y a los 70 minutos después del ejercicio.

Los receptores celulares para glucocorticoides solo aumentaron en mujeres (Figura 3). Estos glucocorticoides son los encargados de la asimilación de los diferentes macronutrientes que ingerimos en la dieta y además, a nivel hormonal se ha demostrado que interfieren en el normal funcionamiento de la testosterona como anabólico, es decir, una gran cantidad de glucocorticoides disminuyen el efecto de la testosterona (Yong W., 2010).

CONCLUSIÓN

La expresión de la hipertrofia es provocada gracias a un incremento de la testosterona sobre los receptores celulares que estimulan la replicación celular debido al aumento de las células satélites que permiten el crecimiento de estas fibras musculares (Sinha-Hikim I. et al, 2003; Schoenfeld, B. J., 2010), en el estudio se ve que entre hombres y mujeres existe una clara diferencia en dichos receptores celulares (Sinha-Hikim I. et al, 2004). El incremento de glucorreceptores en mujeres no produjo ningún efecto a nivel de hipertrofia. Se ha demostrado que el incremento en los receptores de testosterona esta provocado por el ejercicio físico, la diferencia reside en que en hombres y mujeres el efecto y la duración son diferentes, siendo menores en las mujeres (Ratamess, 2005). En este estudio se ha descubierto que es la testosterona liberada durante el ejercicio es la que estimula la creación de receptores de testosterona, por lo tanto, aunque las mujeres poseen un número aceptable de receptores para testosterona, no poseen testosterona suficiente para provocar una hipertrofia pero sí que demuestra que son muy sensibles si se administra testosterona de forma exógena (Inoue K., 1994; Jakob L. V. et al., 2009).

Para terminar:

Esto nos lleva a pensar que aunque el ejercicio estimula ciertamente la testosterona en sangre, NO AUMENTA LA TESTOSTERONA PRESENTE EN LAS CÉLULAS YA QUE NO AUMENTA EL NÚMERO DE RECEPTORES CELULARES EN LAS MUJERES, por lo tanto, como dijimos antes, al no existir un incremento de testosterona en la células NO SE PUEDE PRODUCIR LA HIPERTROFIA DEL TEJIDO MUSCULAR EN LAS MUJERES DE UNA MANERA SIGNIFICATIVA.  Este es el punto más evidente de por que las mujeres, por mucho peso que cojan entrenando, nunca podrán tener ni una hipertrofia muscular grande ni por descontado la masa muscular de un hombre, porque en las mujeres la cantidad de receptores de testosterona es relativamente baja en comparación con los hombres y la cantidad de testosterona en mujeres es mucho menor.

Simplemente, las mujeres no tienen testosterona suficiente como para poder tener la hipertrofia que tanto temen, solo es posible esto, si se suplementa exógenamente con sustancias anabolizantes. En mi opinión, las fotos de chicas que veis en redes sociales condicionan vuestra forma de ver el mundo de las pesas, lo que no dicen es como muchas consiguen esos resultados, me apostaría algo bueno a que las chicas sobre las que decís “no quiero estar así” se suplementan exógenamente con testosterona. La realidad es que para bien o para mal, las mujeres no podéis sufrir una hipertrofia notable como la de un hombre.

BIBLIOGRAFÍA

Florini J. 1970. Effects of testosterone on qualitative pattern of protein synthesis in skeletal muscle. Biochemistry; 9:909–12.
Floter A, Nathorst-Boos J, Carlstrom K, Ohlsson C, Ringertz H, Schoultz B. 2005. Effects of combined estrogen/testosterone therapy on bone and body composition in oophorectomized women. Gynecol Endocrinol; 20:155–60.
Hakkinen K, Pakarinen A. 1995. Acute hormonal responses to heavy resistance exercise in men and women at different ages. Int J Sports Med; 16:507–13.
Inoue K, Yamasaki S, Fushiki T, Okada Y, Sugimoto E. 1994. Androgen receptor antagonist suppresses exercise-induced hypertrophy of skeletal muscle. Eur J Appl Physiol Occup Physiol; 69:88–91.
Jakob L. V. et al. 2009. Effect of resistance exercise on muscle steroid receptor protein content in strength-trained men and women. Volume 74, Issues 13–14:1033–1039
Justin M. J. et al. 2013. The Effect of Testosterone Levels on Mood in Men: A Review. Volume 54, Issue 6: 509–514
Kraemer WJ, Hakkinen K, Newton RU, McCormick M, Nindl BC, Volek JS, et al. 1998. Acute hormonal responses to heavy resistance exercise in younger and older men. Eur J Appl Physiol Occup Physiol; 77:206–11.
Kvorning T, Andersen M, Brixen K, Schjerling P, Suetta C, Madsen K. 2007. Suppression of testosterone does not blunt mRNA expression of myoD, myogenin, IGF, myostatin or androgen receptor post strength training in humans. J Physiol; 578:579–93.
Ratamess NA, Kraemer WJ, Volek JS, Maresh CM, Vanheest JL, Sharman MJ, et al. 2005. Androgen receptor content following heavy resistance exercise in men. J Steroid Biochem Mol Biol; 93:35–42.
Schoenfeld, B. J. 2010. The Mechanisms of Muscle Hypertrophy and Their Application to Resistance Training. Global Fitness Services, Scarsdale, New York; Volume 24, Inssues 10:2857-2872
Sinha-Hikim I., Roth S.M., Lee M.I., Bhasin S. 2003. Testosterone-induced muscle hypertrophy is associated with an increase in satellite cell number in healthy, young men. PubMed; 285:197-205.
Sinha-Hikim I, Taylor WE, Gonzalez-Cadavid NF, Zheng W, Bhasin S. 2004. Androgen receptor in human skeletal muscle and cultured muscle satellite cells: upregulation by androgen treatment. J Clin Endocrinol Metab; 89:5245–55.
Young W., William A. B., Robert D. B., Cardozo C. 2010. Testosterone-induced hypertrophy of L6 myoblasts is dependent upon Erk and mTOR. Biochemical and Biophysical Research Communications; 400:679–683.
Sergio Alvarez

About Sergio Alvarez

Atleta nacional de powerlifting. Estudiante de biología en la ULe. Diabético de nacimiento y muy concienzado con la alimentación. Apasionado del deporte y la mejora de la calidad de vida. | Ver todas las entradas de Sergio Alvarez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *