A todos los que estamos un poco metidos en este mundillo del deporte llega un momento en el que nos empezamos a interesar más de lo que habríamos pensado nunca en la nutrición y a curiosear el origen, características, composición y como no, calorías, de los alimentos.

Y en esa, es como descubrí el kéfir, puede que tu ya lo conozcas, o puede que aún no, así que como yo ahora me he convertido en productora de mi propio kéfir casero, voy a contároslo por si os ayuda.

 

¿Que es eso del kéfir?

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Kefirano (hongo o gránulo de kéfir)

El kéfir puede ser de leche o de agua, no voy a mentiros, el kéfir de agua no me ha atraído aún a probarlo, ni lo he curioseado, además es menos común su uso, así que por ahora permitirme centrar este artículo en el kéfir de leche exclusivamente.

El kéfir es una bebida de leche fermentada mediante una reacción lacto-alcohólica que libera anhídrido carbónico y alcohol al transformar la lactosa de la leche en ácido láctico por medio de un hongo llamado kefiriano o kéfir.

El kéfir tiene aspecto de coliflor pero es más blandito y viscoso, es un hongo vivo que crece y puede dividirse sin problema para compartirlo y al estar vivo, si no lo cuidas como debe, puede morir, pero os aseguro que da poco trabajo y sus cuidados son muy sencillos.

Es una bebida de alto valor probiótico, algo que está fuera de dudas de un modo generalizado, es casi imposible encontrar publicaciones que no lo corroboren, es una bebida que incluso sus nombre tiene el origen en lo que produce al beberla:  Kéfir del turco keyif palabra que significa alegría, placer.

Puede tomarse como bebida, yogur, queso, aliño, batido, mezclado con frutas, o como se te ocurra, su sabor es muy similar al yogur natural, quizá un poco más ácido, pero si no te gusta así (a mi me encanta, precisamente por eso) puedes endulzarlo con lo que prefieras.

¿Como producimos nuestro kéfir en casa?

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Es muy sencillo, se mete el kéfir en un bote de cristal y se añade leche, se deja unas 24 horas, se cuela para sacar el kéfir y listo.

Debes dejarlo a temperatura ambiente,porque con el frío se ralentiza el proceso y con el calor se acelera.

Fácil ¿verdad?

Consejos que he aprendido probandolos en mi kéfir:

Cuanto más grande es el hongo kéfir, más leche has de añadirle o sino simplemente tardará menos en fermentar la leche.

Cuanto más tiempo dejas tu kéfir en la bebida fermentando más espesa será, yo lo dejo como el yogour, (si mueves un poco el bote enseguida ves si la textura está ya conseguida)

Si tapas el bote con la tapadera, tu kéfir, tendrá un gusto carbonatado, (que a mi me gusta menos) por el anhídrido carbónico que se produce y no tiene salida del bote, yo no tapo del todo mi bote permitiendo la salida de ese gas y el sabor es más suave.

No es necesario lavar el bote donde haces tu kéfir cada día, o al menos si lo haces, debes secarlo bien antes de volver a repetir el proceso, a este hongo no le gusta mucho el agua, incluso el propio hongo es conveniente no lavarlo más que una vez a la semana bajo un chorro de agua fresca, hacerlo más va retrasando la producción de tu bebida.

Si estas fuera unos días puedes congelar tu hongo hasta que vuelvas, o dejarlo en la nevera en leche (recuerda que el frío ralentiza el proceso) y cuando vuelvas descongelarlo o sacarlo de la nevera (tira esa leche), lavalo y vuelve a producir tu kéfir.

Esto te asegura que tengas producción diaria de kéfir de por vida, comparte parte de tu hongo o gránulos según va creciendo, o  congela unas parte para asegurarte la producción si la parte que usas se muere, y disfrútalo.