La práctica del ejercicio regular es algo que nos beneficia a la salud, eso no es discutible, y uno de nuestros órganos que se ve beneficiado con esa práctica, es nuestro corazón. Aunque algunos deportistas pueden desarrollar el conocido como  síndrome del corazón de atleta.

Para algunos puede reducirse este síndrome al resultado de entrenar en exceso, aunque eso es muy ambiguo y difícil de medir, ya que ni todos los deportistas tienen las mismas capacidades ni las mismas características físicas.

El síndrome de corazón de atleta o atlético se produce cuando el corazón se adapta a los esfuerzos físicos continuados que se le exigen con en el entrenamiento de aumentar el flujo sanguíneo al cuerpo. Un cardiólogo puede detectar este síntoma por los cambios en la estructura del corazón aunque este sea un síndrome asintomático, existen pruebas que puede realizar para determinarlo. (Recuerda, un cardiólogo y solo él, que para eso es el especialista)

Pero no te empieces a agobiar ni a pensar que podrías tenerlo, que muchas veces, basta con mentar las pulgas para que todo comience a picar.

Lo primero, este no es un síndrome peligroso para las personas que hacen ejercicio de manera regular, ni es el responsable de la muerte súbita en deportistas, como se pueda creer, sino que estas suelen deberse a enfermedades cardíacas subyacentes.

El síndrome de corazón de atleta es una modificación del musculo para responder a las necesidades del entrenamiento, ni más ni menos, tal vez te resulte una definición un tanto simplona, pero es lo que es. Tu corazón es un músculo que como tal hipertrofia si recibe el estímulo adecuado.

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Comparación del tamaño del corazón de dos jóvenes de 23 años. El de la izquierda es sedentario y el de la derecha es un joven ciclista.

 

En una persona con el síndrome de corazón atlético, el corazón y sus cámaras internas son más grande y sus paredes más gruesas, esto le permite bombear una mayor cantidad de sangre con cada latido sin demasiado incremento de la frecuencia cardíaca. Este aumento de volumen de sangre circulando da lugar a un pulso más lento y más fuerte (que puede palparse en la muñeca y en cualquier parte del cuerpo) y a veces a un soplo cardíaco (sonidos específicos que produce la circulación de la sangre por las válvulas del corazón) perfectamente normal en un atleta y que no revisten peligro. El latido cardíaco puede ser irregular en reposo, pero se vuelve regular cuando se inicial el ejercicio y la presión arterial es prácticamente igual a la de cualquier otra persona saludable.

Para que te hagas una idea, si una persona normal (no deportista) puede tener en reposo unas 60 pulsaciones por minuto aproximadamente,  un deportista con el síndrome de corazón de atleta puede tener entre las 35 a 50 pulsaciones por minuto, en las mismas circunstancias, lo que como verás es un ritmo más lento.

Este síndrome puede resultar contraproducente cuando se da en personas que llevan una vida sedentaria, pero para los deportistas con un entrenamiento regular no representa ningún tipo de problema, porque como te decimos, este síndrome no es más que la adaptación del corazón a las necesidades del cuerpo en nuestros entrenamientos.

Hay que tener muy claro de todos modos que estas peculiaridades, si las tienes, se traten del síndrome de corazón de atleta ya que como comprenderás, el corazón puede sufrir cualquier anomalía que solo un cardiólogo puede determinar en cada persona.

Por eso es recomendable dietas sanas y someterse a pruebas físicas de esfuerzo antes de empezar a practicar un deporte que entrañe riesgos cardíacos, si has sido una persona sedentaria que va a empezar a entrenarse en serio para no tener ningún tipo de susto en su práctica, un seguimiento médico nunca está de más.

Hoy como verás, te hemos contado de este síndrome del corazón de atleta, que no es un problema para un deportista, sino como se produce la adaptación con éxito de su corazón a un estímulo continuado de esfuerzo.

¡No solo vamos a contarte cosas malas!

Fuentes

  1. uworkfit.
  2. Doctor Mendoza. Clínica Sur.
  3. Running in Cork.